
Son cápsulitas, capaces de albergar tus más preciados recuerdos o tus miedos más profundos.
Son compañía para aquellos que sufren de insomnio y no pueden dormir.
Son consuelo para aquellos corazones rotos que derraman ríos de lágrimas sobre las almohadas.
Son testigos de amores pasionales a la luz de la luna.
Son tumbas que guardan las imágenes de esas infidelidades de media noche.
Son mucho más que lucesitas en el firmamento.
Son esperanza,
Son desilusiones,
A veces son guías.
Son mis angeles de la guarda mientras bailo despreocupada en esas fiestas donde todo parece estar bien.
Son albergadoras de cansancio cuando se regresa tarde a casa luego de un día de mucho trabajo.
Son luciérnagas llevando luz a las mentes más oscuras.
Y así, como los ojos son la ventana al alma, ellas son la puerta a los grandes secretos del universo.